La Real Sociedad ha logrado acumular un punto en el derbi disputado en San Mamés contra un Athletic Club que, a pesar de haber sido superior, se benefició de una decisión cuestionable del árbitro Guillermo Cuadra, quien expulsó a Brais Méndez de forma polémica, permitiendo así a los locales igualar el partido (1-1).
Se comenta que el fútbol depende del estado emocional, y este encuentro fue un claro reflejo de las dinámicas en las que ambos equipos se presentaban. Lo que antes era una crisis para la Real Sociedad, ahora parece haberse transformado, ya que el Athletic atraviesa un momento complicado que podría costarle el puesto a Valverde si no mejora.
Ernesto intentó ofrecer más opciones tácticas en un encuentro de esta magnitud y, tras permitir que Nico Williams se recuperara de algunas lesiones, decidió incluirlo en el once inicial. Sin embargo, su habilidad no pudo brillar, ya que los ‘txuri urdin’, con el esfuerzo en equipo de Aramburu y Guedes, lograron anular su influencia en el juego.
El trabajo de Matarazzo merece reconocimiento, ya que comprendió a la perfección las necesidades del partido. Luego de unos minutos iniciales de cautela y en los que fue complicado conectar con Gorrotxategi, la libertad que se le otorgó a Sucic para operar cerca de Oyarzabal comenzó a marcar la diferencia en el centro del campo.
El portero Unai Simón, que había sido criticado recientemente, fue fundamental para mantener a su equipo a flote, sobresaliendo como el mejor jugador del partido. En el minuto cinco, realizó una intervención crucial al detener un lanzamiento de Pablo Marín y, gracias a Areso, evitó que Oyarzabal anotara tras el rebote. Ese momento fue solo una de las varias intervenciones destacadas que tuvo durante el encuentro. El Athletic también mostró debilidades en las jugadas a balón parado, un área en la que se suponía que eran fuertes.
Simón ha avuto un ruolo cruciale nel negare diverse opportunità di testa a Jon Martín e Guedes, realizzando un intervento spettacolare su quest’ultimo. Tuttavia, alla quarta occasione, non ha potuto fare nulla. Infatti, un angolo battuto rapidamente si è trasformato in un potente tiro dell’esterno portoghese, sorprendendo Unai e cambiando le sorti del derby (37’). Nonostante ciò, il piano di gioco piuttosto semplice dell’Athletic non ha subito variazioni, limitandosi a lanciare il pallone direttamente a Guruzeta e sperando in un’eventuale seconda palla. Ma la Real ha dominato su questo fronte, con Zubeldia e Martín che non sono riusciti a imporsi, mentre Gorrotxategi e Carlos Soler erano sempre pronti a intervenire. A fronte di ciò e dell’assenza di ritmo, durante l’intervallo Valverde ha deciso di inserire Ruiz de Galarreta per aumentare la dinamicità, ma anche questo non ha portato risultati. La Real ha continuato a esprimere un gioco nettamente superiore, approfittando della prestazione brillante di Oyarzabal, che partecipava attivamente alle azioni, infastidendo Yuri, che chiedeva più collaborazione dai compagni. Il capitano ‘txuri urdin’ è andato vicino a realizzare un gol spettacolare, facendo due dribbling su Paredes, ma ha concluso malamente. La situazione ha lasciato incredulo anche San Mamés, che ha manifestato il suo disappunto con dei fischi, non apprezzando ciò che stava avvenendo in campo e con la Real che sprecava occasioni. Questo ha dato all’Athletic la possibilità di reagire, più per spirito che altro, sentendosi vicina al pareggio. Molti cambi sono stati effettuati da entrambe le squadre, con l’esordio di Wesley, il nuovo acquisto del club basco. Inaspettatamente, Nico è stato sostituito da suo fratello Iñaki, ma tutto sembrava sotto controllo fino a quando Guillermo Cuadra ha deciso di animare la situazione con un’espulsione diretta a Brais, colpevole di toccare la palla con la mano dopo essere stato spinto da Paredes, che si è lasciato cadere in modo eccessivo.
La Real tuvo suerte en este partido, ya que la situación podría haberse complicado aún más. En los primeros instantes, y mientras el banquillo mostraba su descontento, Iceta desperdició una oportunidad clara para los leones al enviar el balón fuera. El equipo tuvo que concentrarse en defenderse, a pesar de estar en desventaja numérica. Aunque no pasaron muchos minutos, la Real no pudo mantener el control. Ruiz de Galarreta, aprovechando las indecisiones, ejecutó una jugada individual y logró empatar con un gran gol. Casi se produjo otro tanto en la portería de Paredes, pero Remiro intervino con una notable parada que permitió conservar al menos un punto, aunque merecían haber sumado tres.